Para responder a la pregunta ¿Qué son los productos derivados? no basta con decir que son instrumentos financieros cuyo valor deriva de la evolución de los precios de otro activo denominado “activo subyacente” porque, francamente, el concepto se las trae, aunque si pensamos en ellos como operaciones «a plazo» en las que el «bien» se entrega más adelante, nos podemos ir haciendo una idea. 

 

 

 

 

Veámoslo con un ejemplo

 

 

Supongamos que dentro de 1 año nos vamos a jubilar y con el dinero que saquemos de nuestro plan de pensiones queremos cumplir nuestro sueño: comprarnos un apartamento en la playa.

 

Como somos gente previsora nos cogemos un fin de semana y nos vamos a la costa a visitar agencias inmobiliarias y, como estamos de suerte, encontramos el apartamento ideal por 350.000 €.

 

 

¿Qué podemos hacer? 

 

Opción 1.- Comprar ya 

 

 

El apartamento nos encanta, el precio nos parece perfecto y queremos comprarlo ya, pero como no tenemos el dinero disponible todavía tenemos que pedir un préstamo a cuenta del cobro del plan de pensiones, asumiendo un coste por ello. 

 

Esta opción, por sencilla que sea, nos obliga a endeudarnos pese a tener el dinero, aunque si no lo compramos el año que viene puede que valga más o, peor aún, que lo hayan vendido.

 

 

Opción 2.- Comprar más adelante

 

 

Podríamos acordar con el dueño del apartamento una compra aplazada, firmando un contrato en el que a cambio de una señal -pongámonos que de 20.000 €- nos lo reserve durante este tiempo. 

 

Esta opción es muy interesante ya que no necesitamos tener todo el dinero ahora, nos garantizamos la compra del apartamento por el precio que nos interesa y cubrimos el riesgo de que lo venda o que más adelante valga más. 

 

Como podemos ver, es sencillamente una operación de compra a plazo. 

 

Opción 3.- Y si además… 

 

 

El caso es que pese a estar convencidos de la compra, nos preocupa que durante este tiempo nos pueda surgir algún problema, así que lo hablamos con el dueño y le pedimos que nos permita pasarle el contrato de compra a un tercero, por si al final preferimos no hacerlo. 

 

Es algo inusual en este tipo de operaciones pero la verdad es que el dueño accede, y nos permite negociar una cláusula en la que si por algún motivo no queremos el apartamento y encontramos otro comprador, sea éste quien lo compre.

 

Secreto: La verdad es que el propietario cree que el mercado inmobiliario va a bajar y prefiere garantizarse ya la venta, así que lo mismo le da vendérnoslo a nosotros que a otro. 

 

 

¡Voila! Ya tenemos un «derivado»

 

 

 

Un producto derivado es un instrumento financiero que toma como referencia un activo, al que se denomina activo subyacente, que se negocia en un mercado al contado, y cuyos términos se fijan hoy, aunque la transacción se realiza en una fecha futura. 

 

En nuestro ejemplo podríamos interpretar que el «contrato de compra venta» es el «producto derivado», y como podemos ver, éste toma como referencia un «activo», «el apartamento». El activo puede negociarse hoy en día en un «mercado al contado», «el mercado inmobiliario», y aunque los «términos de la compra» los hemos fijado «hoy», la idea es «adquirirlo en un futuro».

 

Pese a que no existe hoy en día un producto derivado que tome como referencia un inmueble, para entender la idea de lo que es, este ejemplo es perfectamente válido. 

 

Ahora cambiemos el apartamento por unas acciones de bolsa, tipos de interés, materias primas, divisas… y tendremos lo que se conoce por un derivado financiero. 

 

 

¿Para qué se usan los derivados?

 

El uso de los derivados es más variado de lo que a priori pueda parecer, 

 

Para cubrir riesgos 

 

 

Como hemos podido ver en el ejemplo los derivados sirven para resolver situaciones de incertidumbre sobre el precio de un activo, intercambiando el riesgo entre los diferentes agentes financieros.

 

Al comprar el apartamento nos protegemos ante la posibilidad de que luego no esté disponible o de que su precio suba. De igual modo, el propietario se protege ante la posibilidad de que su precio baje.

 

Para especular

especular

 

Una de las características más importantes de los derivados es que a cambio de una cuantía muy inferior al valor real del activo, se puede adquirir el derecho a comprarlo sin necesidad de pagar ahora su precio de mercado. 

 

Volvamos a nuestro ejemplo,

 

especular

Hemos pagado 20.000 € por tener el derecho a comprar un apartamento por 350.000 € dentro de un año. Supongamos que a los seis meses el mercado inmobiliario sube y nuestro apartamento vale 400.000 €. ¿Por qué no poner a la venta nuestro «derecho de compra»? 

 

Si vendemos nuestro derecho de compra por 30.000 €, habremos ganado 10.000 € invirtiendo tan sólo 20.000 €, lo que nos da una rentabilidad de un 50 %.

 

Si hubiéramos comprado el apartamento hace seis meses habríamos pagado 350.000 €, y aunque luego lo hubiéramos vendido por 400.000 € obteniendo 50.000 € de beneficio, nuestra rentabilidad hubiera sido muy inferior, un 14,28 %.

 

Veámoslo ahora con acciones, 

call

 

Supongamos que las acciones de Mi pequeño Ahorrador S.A. cotizan en el mercado a 15€, y que las opciones de compra sobre estas acciones cotizan a 1 €, con fecha de ejecución a 3 meses y precio de compra por 17 €. 

 

Para comprar 10.000 acciones de Mi pequeño Ahorrador S.A. en el mercado al contado tendremos que invertir 150.000 € aunque si pensamos que las acciones van a subir, podemos acudir al mercado de derivados y comprar las opciones de compra pagando tan solo 10.000 €.  

 

Si las acciones suben dentro de 3 meses a 20 €, nuestro coste habrá sido de 180.000 € (10.000 € por las opciones y 170.000 € por la compra) pudiendo venderlas ahora en el mercado al contado por 200.000 €, obteniendo así un beneficio de 30.000 €, es decir, un 16,67 % de rentabilidad. 

 

Obviamente puede darse el caso de que las acciones no suban y que dentro de 3 meses coticen a 11 €. De comprarlas en el mercado al contado nuestra pérdida hubiera sido de 40.000 € (150.000 € – 110.000 €), sin embargo gracias a los derivados podemos no ejercer nuestro derecho de compra limitando nuestras pérdidas a tan sólo 10.000 €.  

 

Como podemos ver, con 10.000 € de inversión hemos apostado por ganar 30.000 € limitando nuestras pérdidas a 10.000 €. De ahí el juego de la especulación.

 

Como arbitraje

 

arbitraje

 

Los arbitrajistas operan con derivados con la intención de aprovechar cualquier desajuste de precios en los mercados, realizando operaciones de compra y de venta de un activo prácticamente a la vez. 

 

Supongamos que las acciones de la compañía Mi pequeño Ahorrador S.A. cotizan en España a 10 €, pero en EE.UU lo hacen a 12 €, un arbitrajista podría utilizar los derivados para comprar las acciones en España y venderlas en EE.UU., sacando un beneficio por ello, sin llegar a desembolsar el importe de la compra en ningún momento. 

 

En todo caso, este tipo de prácticas en derivados es más propio de los grandes profesionales, lo que no quita que hoy en día, gracias a la digitalización, estén al alcance de cualquiera. 

 

Tipos de derivados

 

Los productos derivados se pueden clasificar por tipo de contrato:

    • Forwards u Operaciones a plazo 
    • Futuros
    • Opciones
    • Swaps

 

Los Forwards u Operaciones a plazo obligan a cerrar la compra o la venta del activo, se negocian en mercados no organizados y se suelen hacer sobre tipos de interés, seguros de cambio y deuda pública.

 

Los Futuros también obligan a cerrar la operación de compra o de venta, pero a diferencia de los forwards se negocian en mercados organizados. Existen futuros sobre índices, acciones, tipos de interés y materias primas.

 

Las opciones, a diferencia de los futuros y los forward, permiten que no se ejecute la orden a su vencimiento a cambio de una comisión (recordemos nuestro apartamento) y en los mercados financieros es habitual la negociación de opciones sobre acciones, índices, deuda, tipos de interés o contratos de futuros. 

 

Los Swaps o también conocidos como permutas financieras son contratos en los que se intercambian flujos económicos ya que liquidan por diferencias. Se hacen sobre tipos de interés y divisas principalmente, aunque también los hay sobre materias primas. 

 

Para más información: Tipos de Derivados

Fuente: CNMV

 

 

Mercados de derivados

derivados financieros

Los derivados se negocian en dos mercados, los mercados organizados y los no organizados, tal que los primeros son mercados regulados y los otros no tanto.

 

En los mercados organizados:

 

  • Los contratos de derivados son estandarizados: el importe, el activo, la fecha de vencimiento… son los mismos para todos.
  • Se exige un depósito de garantía
  • Liquidan diariamente las pérdidas y ganancias 
  • Tienen una cámara de compensación: una especie de guardia que garantiza que todo se haga bien y que asume la responsabilidad de la compra y la venta

 

Por contra, los mercados no organizados u OTC:

 

  • Suelen cerrar contratos «a medida»
  • No exigen depósito de garantía
  • No tienen cámara de compensación: lo que implica que tiene riesgo de crédito (incumplimiento). 

 

En España el mercado organizado de derivados es el MEFF Sociedad Rectora del Mercado de Productos Derivados S. A. U., en el que se negocian opciones y futuros sobre el IBEX, sobre acciones y dividendos, y sobre el Bono español a 10 años. 

 

 

Existen contratos de derivados sobre materias primas, metales, energía, divisas, acciones e índices bursátiles, tipos de interés, deuda pública, la inflación, la morosidad e incluso sobre variables climatológicas, porque si hay un riesgo, es posible que se cree un derivado. 

 

 

Un saludo,

 

Mi pequeño Ahorrador

 

 

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